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En síntesis, el vasto plan de Belgrano propuesto en esa Memoria de 1796, abarcaba la creación de escuelas de agricultura, dibujo, arquitectura, primarias para niñas, comercio y náutica. Sólo pudo ver realizada una mínima parte de su programa: la creación de escuelas de dibujo y náutica. Lamentablemente la crisis política de la época hizo que muchos de sus proyectos no pudieran realizarse.
Pero lo más conocido de Belgrano y su actuación en el ámbito educativo es la donación de los $40.000 “fuertes”, por sus triunfos en Tucumán y Salta para la construcción de cuatro escuelas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Lo interesante del hecho es uno de los subproductos que generó: el Reglamento que el propio Belgrano redacta de puño y letra para que rija en esas escuelas. En este texto se puede apreciar las miradas educativas de Belgrano y además una propuesta de organización y gestión de las instituciones.
El artículo 8 disponía que en las principales ceremonias “se le dará asiento al maestro en cuerpo de Cabildo, reputándosele como Padre de la Patria”
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miércoles, 20 de junio de 2012
Belgrano y la educación
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano es conocido como el creador de la bandera de nuestro país. Sin embargo, ha sido también uno de nuestros próceres que más se ha preocupado y ocupado en el fomento de la educación. Con una destacada labor como secretario del Consulado, previa a la Revolución de Mayo, en la primera Memoria de mediados de 1796 (informe obligatorio que debían realizar los funcionarios en la época de la Colonia), propiciaba la promoción y la creación de diversos tipos de escuelas.Con un profundo idealismo, se preocupaba por la situación de los habitantes del campo: “…Esos miserables ranchos donde se ven multitud de criaturas, que llegan a la edad de la pubertad, sin haberse ejercitado en otra cosa que la ociosidad, deben ser atendidos hasta el último punto. Uno de los principales medios que se deben adoptar a este fin son las escuelas gratuitas, a donde puedan los infelices mandar sus hijos, sin tener que pagar cosa alguna por su instrucción; allí se les podrán dictar buenas máximas, e inspirarles amor al trabajo, pues en un pueblo donde reine la ociosidad, decae el comercio y toma su lugar la miseria”. Proponía que los chicos aprendiesen las primeras letras, conocimientos matemáticos básicos junto con el catecismo, para que luego fueran admitidos por los maestros menestrales, quienes les enseñarían un oficio. Sus ideales tomaron los principios de la ilustración española y, siendo profundamente católico, promovía el estudio del catecismo en las escuelas. Belgrano también se ocupaba de la educación de la mujer proponiendo la creación de escuelas gratuitas, en donde se les enseñaría a leer, escribir, bordar, coser, etc., "para combatir en ellas la ociosidad y hacerlas útiles en su hogar, y permitirles ganarse la vida en forma decorosa y provechosa".
La prédica de Belgrano a favor de la difusión de la instrucción y educación pública como esenciales para el fomento de la industria y riqueza posiblemente sean influencia directa de los discursos de Pedro Rodríguez de Campomanes.
En síntesis, el vasto plan de Belgrano propuesto en esa Memoria de 1796, abarcaba la creación de escuelas de agricultura, dibujo, arquitectura, primarias para niñas, comercio y náutica. Sólo pudo ver realizada una mínima parte de su programa: la creación de escuelas de dibujo y náutica. Lamentablemente la crisis política de la época hizo que muchos de sus proyectos no pudieran realizarse.
Pero lo más conocido de Belgrano y su actuación en el ámbito educativo es la donación de los $40.000 “fuertes”, por sus triunfos en Tucumán y Salta para la construcción de cuatro escuelas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero.
La historiografía más tradicional asegura que con ese dinero no se construyeron escuelas. Algunos gobiernos han utilizado este argumento para inaugurar escuelas en esas provincias. En algunos casos más de una vez… Contrariamente, varios historiadores han puesto en duda el no cumplimiento y tienen otra lectura de la carta con la que respondió al premio otorgado.
Pero más allá de la tensión “mito o deuda” lo interesante del hecho es uno de los subproductos que generó: el Reglamento que el propio Belgrano redacta de puño y letra para que rija en esas escuelas. En este texto se puede apreciar las miradas educativas de Belgrano y además una propuesta de organización y gestión de las instituciones.
El texto completo del reglamento puede leerse aquí. Sólo querríamos remarcar un par de cautivantes elementos que encontramos en él.
En el artículo 1° además de disponer como se debía distribuir el dinero y cual iba a ser la paga del maestro propone un sistema de incentivos difícil de entender en esta época: “Si hubiere algún ahorro se empleará el sobrante en premios, con que se estimule el adelantamiento de los Jóvenes”. ¿Habría espacio en estos momentos históricos para premiar de esa manera a los mejores alumnos?
Es importante ver la consideración que debía recibir el maestro por parte de la sociedad. El artículo 8 disponía que en las principales ceremonias “se le dará asiento al maestro en cuerpo de Cabildo, reputándosele como Padre de la Patria”. Pero así como buscaba reconocimiento social, Belgrano creía que el maestro debía ser ejemplo “con su conducta y en toda sus expresiones y modo” con el fin de “inspirar á sus Alumnos, amor al orden, respeto á la Religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor á la verdad y á las Ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, despego del interés, desprecio de todo lo que diga á profusión, y luxo en el comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional, que les haga preferir el bien publico al privado, y estimar en más la calidad de Americano, que la de Extranjero”. Para ello remarca que el cargo del maestro no tenga categoría de vitalicio. En los artículos 3° y 4° plantea que a los cargos docentes se accederá por pruebas de oposición pudiendo cada 3 años el Ayuntamiento resolver hacer nuevos llamados para volver a elegir docente “si los hubiere por conveniente ó hubiese proporción de mejorar de Maestro”. ¿Imaginan instituciones educativas con las reglas que plantea Belgrano en la selección de docentes?
Pero, como creemos que no se puede analizar ideas sin ponerlas en el marco histórico en el que fueron concebidas, sólo lo hacemos para dejar volar la imaginación… Nos negamos a hacer como algunos irresponsables historiadores, que trabajan los conceptos históricos desde el “aquí y ahora”...
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